La vicepresidenta destacó el coraje de los veteranos y advirtió
sobre la necesidad de proteger los recursos ante potencias
extracontinentales, en un emotivo discurso pronunciado en el acto
del 2 de abril en Ushuaia.
En el acto conmemorativo por el 43° aniversario de la Guerra de
Malvinas, la vicepresidenta Victoria Villarruel pronunció un discurso en la
ciudad de Ushuaia donde honró a los veteranos, criticó la
desmalvinización y planteó la urgencia de una estrategia continental para
defender la soberanía en el Atlántico Sur.
Ante autoridades provinciales y nacionales, destacó que la causa Malvinas
«es la única prenda de unidad de nuestra nación» y llamó a un proceso de
malvinización para reivindicar la gesta militar.
«El 2 de abril de 1982, bajo la advocación de la Virgen del Rosario,
nuestras Fuerzas Armadas recuperaron la soberanía sobre las Islas
Malvinas, izando el Pabellón Nacional en Puerto Argentino tras 149 años
de invasión británica», recordó. Sin embargo, lamentó que, tras el
conflicto, se impulsó «una campaña de desmalvinización que durante años
asoló a nuestro pueblo, pretendiendo imponer un relato maliciosamente
tergiversado sobre la actuación de nuestros militares».
Villarruel denunció que los veteranos fueron «escondidos a la sociedad» y
que las Fuerzas Armadas fueron «desprestigiadas, perseguidas y
desarmadas». Pese a ello, resaltó que el pueblo argentino «tomó la causa
Malvinas como propia» y mantuvo viva la memoria. «Aún en una sociedad
fracturada donde su clase política promueve deliberadamente la división
con discursos de odio, la causa Malvinas es la única prenda de unidad de
nuestra nación», afirmó.
La vicepresidenta vinculó la defensa de la soberanía con la protección de
los recursos naturales: «Mientras Argentina sufre graves niveles de
pobreza, las potencias extracontinentales están llevando del territorio
argentino una cuantiosa fortuna en alimentos y energía». Criticó el daño
ecológico en el Atlántico Sur y llamó a implementar políticas hemisféricas
para proteger los recursos. «La seguridad del Atlántico Sur no puede
quedar en manos de una potencia extracontinental», advirtió.
En otro pasaje de su discurso, mencionó la colaboración con Estados
Unidos en la construcción de una base naval en Ushuaia, destacando que
Argentina es un país bicontinental. Sin embargo, enfatizó que América
debe evitar conflictos ajenos: «No queremos que traigan sus guerras a
nuestra región».
El tramo más emotivo estuvo dedicado a los combatientes. «Cada uno de
los hombres y mujeres que en aquel otoño de 1982 participaron en la
Guerra de Malvinas son héroes de nuestra patria», declaró. Citando a
Jorge Luis Borges, sostuvo que «nadie se arrepiente de haber sido
valiente», y recordó episodios emblemáticos como el hundimiento del
Sheffield y los combates en Puerto Argentino. «Los héroes de la patria
están enterrados en las Malvinas y en el Atlántico Sur. Pero también viven
con nosotros», afirmó.
La vicepresidenta de la Nación Victoria Villarruel concluyó con un llamado
a honrar su legado: «Convoco a todos los argentinos a emprender un
proceso de malvinización, a reconocer y honrar a nuestros héroes, porque
Malvinas nos une como nación». Su mensaje cerró con un ferviente «¡Viva
la patria!», resonando en el acto que buscó, una vez más, mantener viva
la llama de la soberanía.