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Crisis en Tierra del Fuego: Hoy la importación no es el problema fundamental

2017-04-17 |

 El responsable del Instituto de Desarrollo Económico e Innovación de la UNTDF, Francisco Gatto, evaluó el contexto socioeconómico fueguino, los desencadenantes de la crisis y cómo prepararse para los desafíos futuros. Mostró una visión más optimista en cuanto al futuro de la industria y remarcó la necesidad de que la provincia avance con los proyectos de interconectado eléctrico, desarrollo de energías renovables y no renovables y mejoras en la conectividad.

  

USHUAIA.- El director del Instituto de Desarrollo Económico e Innovación de la UNTDF (Universidad de Tierra del Fuego), Francisco Gatto, analizó el contexto socioeconómico de Tierra del Fuego, los desencadenantes de la crisis y cómo prepararse para los desafíos del mercado a corto, mediano y largo plazo.

 

TIEMPO Fueguino ―¿Cómo evalúa la crisis que está sufriendo la provincia sobre todo en relación a medidas nacionales que inciden sobre la industria tales como la apertura de la importación?

 

Francisco Gatto ―Es la primera vez que hay una crisis de tipo estructural, la provincia ya había enfrentado algunas pequeñas crisis en 2009, pero esta es como una crisis más profunda y fundamentalmente es una crisis que depende de decisiones externas a la provincia, de decisiones tomadas en el norte, donde la provincia, en su sentido amplio, no solamente el gobierno, es un espectador de una serie de decisiones de política macroeconómica que impactan en la estructura productiva provincial.

El efecto más fuerte viene por una caída de la demanda, hay una caída del ingreso medio de los sectores urbanos y eso es lo que pega más fuerte sobre la demanda de electrodomésticos, productos electrónicos, televisores, aires.

 

―¿Cuál sería el factor más influyente en la caída de la demanda?

 

―El año pasado más que la caída del empleo, de los centros urbanos tipo Córdoba, Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, fue la pérdida de salario real.  Con la pérdida de empleo,  si todo el mundo siguiera cobrando lo que cobraba la demanda no hubiera caído, hubiera caído nada más que por los desocupados en cambio acá hay una caída más masiva que tiene que ver con un deterioro de las condiciones de ingreso y de otras cositas más, hay un cambio en la forma de financiamiento de los productos, hay un costo más alto de la tasa de interés para financiar de estos productos, la sociedad ya se había equipado de estos productos entonces la tasa de rotación se puede postergar, no hay por qué cambiar un televisor todos los años.

 

 

―El gobierno lanzó varios planes de financiamiento con tarjetas de crédito recientemente con el objetivo de incentivar el consumo.

 

―Cuando hay una caída de la demanda por salario o por ingreso real, las cosas que son postergables, son postergables, entonces no es que hay solamente un achicamiento del ingreso sino que hay un cambio en la composición del gasto, tenés que seguir pagando la luz, el alimento, la ropa, el transporte. La caída del ingreso genera que algunos bienes que no son imprescindibles queden fuera del horizonte de compra. Por más de que te lo regalen no accedes.

 

―¿No ayudan mucho entonces estas herramientas?

 

―Ayudan pero tomar una deuda de doce meses, algunas familias lo tienen que pensar bastante porque su ingreso no está totalmente asegurado y además no saben cómo va a variar en términos reales. Esa es una incertidumbre que por ahí antes no la tenían y estaban en condiciones de poder endeudarse más y hoy no están en condiciones de poder endeudarse más.

 

―¿Cómo se le da sustentabilidad a un régimen industrial cuando se abren las importaciones?

 

―Se abrieron algunas importaciones no todas y como se abrieron en un contexto de caída de la demanda lo que efectivamente se está importando tampoco es tanto. Pega poco la importación, podría pegar mucho más si hubiera una mejora del salario real y del ingreso sin que hubiera una producción nacional que estuviera en condiciones de captarla. Pero me parece que hoy, si bien existe y empiezan a aparecer los Apple, no es el problema fundamental.

El régimen de promoción de acá nunca había confrontado mucho con las importaciones y estaba de alguna forma protegido de la importación y eso implicaba un costo tanto para el Estado como para los consumidores porque supuestamente los consumidores pagaban más alto esos bienes que en otros países y por otro lado el Estado se hacía cargo del costo fiscal de esas operaciones. Si la reducción de la protección llega hasta un límite en el cual empuja a la producción local a ser más eficiente y competitiva, en realidad lo único que tenés ahí es un incentivo para moverte, si se pasa de la línea puede ser grave en el sentido que puede dejar algunas áreas de producción fuera de poder competir. Es una medida fina, no es todo o nada.

 

―¿Podría ser la puerta abierta a sacar las trabas a más productos y a la desindustrialización como sucedió en la época menemista?

 

―Me parece que va a haber menos protección a la industria local pero eso en realidad está mediatizado por cómo es la política cambiaria. Si el tipo de cambio se queda parado como en el uno a uno entonces en realidad el deterioro de la competitividad de las empresas va  a venir determinado por un problema de tipo de cambio más que por un problema de apertura, la apertura va a aprovechar el deterioro del tipo de cambio. Porque en realidad aunque le pongas aranceles a un tipo de cambio fijo con una inflación del 25% en dos años no hay arancel que aguante.

Las empresas que hoy están en la industria electrónica acá no son las empresas de los noventa. Hay empresas que han hecho desarrollos tecnológicos importantes, no todas porque es heterogéneo pero hay algunas que sí. Hay empresas que trabajan a un nivel de productividad alto y por lo tanto tienen herramientas técnicas y profesionales para defenderse en lo que es la manufactura.

―¿Qué cifras de desempleo manejan ustedes desde la universidad?

 

―Esta provincia es distinta a otras. Lo mismo que le pasó cuando crecía le está pasando ahora cuando el empleo está decayendo. Como hay mucho factor migratorio el número de tasa de desempleo no es un indicador muy bueno porque, por ejemplo, durante el 2010, 2011, 2012, que la provincia crecía en empleo fuertemente, la tasa de desempleo nunca bajó porque todo el empleo lo cumplía gente migrante que venía de afuera. Entonces si gran parte de la gente que queda desocupada se va, la tasa de desempleo no va a subir enormemente porque la cuenta estadística que hace la encuesta de hogares no la va a tomar en cuenta.

Hay que tener cierto cuidado en una provincia que tiene mucho flujo migratorio para arriba y para abajo con el dato de desempleo.

El empleo total privado de la provincia promedio en el 2015 era de 44 mil personas, empleo privado, formal, en toda la provincia. A fines de 2016 fue de 39 mil, hay 5 mil puestos menos, 4 mil en Río Grande y mil en Ushuaia. Gran parte de esta crisis pega mucho más fuerte en Río Grande que acá porque Ushuaia tiene dos amortiguadores, uno el sector público y otro el sector turístico. Río Grande tiene sector público pero es mucho más pequeño y no tiene una actividad de empleo que pueda amortiguar cuando a la electrónica le va mal.

Cinco mil de 44 cuatro mil es el 12 por ciento en un año de trabajo formal. Puede ser que además se hayan perdido algunos trabajos colaterales en el transporte, en algún tipo de logística de empresas chiquitas.

 

―¿Cuáles son las medidas a tomar para revertir esta situación o para impedir que se siga produciendo?

 

―Los que mejor podrían contestar esta pregunta son los referentes de algunas empresas para saber si las empresas están operando en un nivel que todavía es discutible, si están muy cerca de su piso. En un determinado momento si vos estás en el piso a lo mejor no tiene sentido seguir nada, pasas de mil a cero, no tiene sentido achicar, vos achicas en la medida en que estés en un cierto nivel de producción y un cierto mínimo que cubre una serie de gastos, debajo de eso es cero. Creo que no están en cero, están más arriba porque sigue habiendo un mercado interno y es probable que recupere un poquito, no mucho, el mercado interno en este 2017. Con lo cual la situación va  a estar más o menos estancada durante el 2017 dependiendo de lo que pasa con los salarios en los centros urbanos del norte. Una estructura productiva es muy vulnerable cuando toda su demanda está fuera de control donde vos no podes incidir en que suban los salarios, en que haya mejores tarjetas de crédito o bajen la tasa de interés, todo eso queda afuera, vos sos un proveedor.

 

Alguna parte de esas familias y de esas personas se deben haber ido. Las posibilidades de que ese empleo se recupere en el corto plazo son bajas. Que esas cuatro mil personas vuelvan a trabajar a mediados de año es imposible en la electrónica. Ahí se abren como varias cosas. Una es cómo la política pública sostiene a una cierta cantidad de gente desocupada, si es a través de un bono, de un seguro de desempleo. Otra es pensar si eventualmente en el futuro seguís apostando a esa industria electrónica y qué cambios tecnológicos están pasando en esta industria electrónica en el mundo y si dentro de dos o tres años hubiera una recuperación si es que vas a volver a ocupar a los desocupados o esas vacantes las van a ocupar robots.
Si a muchas de estas personas, que además son jóvenes, gran parte de los que están saliendo son los más jóvenes que tienen menos antigüedad, se puede dar algún tipo de política pública para recapitalizarlos, recalificarlos o algún tipo de entrenamiento, es probable que esas personas estén en muchas mejores condiciones de ganarse un puesto de trabajo en el futuro pero yo no los recalificaría dentro de la misma industria sino que trataría de trabajar algunas habilidades o capacidades de tipo transversal como por ejemplo tener mucha mayor capacidad digital. Un trabajador de 25, 30 años, que tiene 30 años más de trabajo adelante, las condiciones de trabajo que va a enfrentar en los próximos 10 le van a exigir conocimientos que a lo mejor hoy no tiene y convivir con un nivel de automatización que nunca ha experimento. Mejorarle sus capacidades digitales puede ser una herramienta para darle un brazo más.

Ya hay empresas, la CGT (Confederación General del Trabajo) lo hace, los sindicatos están preocupados por este tema, no es ningún invento pero a lo mejor hay que ponerle mucha energía para que los trabajadores desarrollen. al cabo de un año, ciertas habilidades que les permitan otra inserción laboral.

 

―En este contexto ¿cómo se prepara la UNTDF?

 

―Estamos charlando esto porque a la universidad le preocupa el tema porque la mayoría de estas personas, ojalá alguna lo pueda hacer, no va a transitar un circuito universitario. Por lo tanto hay que dar otro tipo de respuesta y estamos conversando con autoridades y dirigentes sobre cómo implementar algunos cursos para mejorar la capacidad de trabajar en el futuro. Si logramos capacitar más a la gente, tanto a la que está dentro de la universidad como a la que está afuera, manejarse, para que pueda manejarse en este sentido, es probable que les brindemos herramientas que les permitan estudiar lo que les interesa.

 

―¿Qué potenciales tiene la provincia?

 

―El potencial de la provincia tiene varios ejes posibles y un eje muy importante es el energético. Tiene mucha capacidad de poder generar y exportar energía al norte, tanto renovable como no renovable. Eso no va a dar miles de empleos durante la generación pero sí durante toda la obra y esta es una obra de cuatro o cinco años o más. Hay un puente ahí si la provincia dijera me pongo como objetivo en el 2023, transformarme en un exportador de energía y logro hacer el interconectado submagallánico y un planta de energía de gas y tres o cuatro granjas eólicas entre San Sebastián y Río Grande y me meto de cabeza a especializarme en energía. Ahí la provincia tiene una beta muy interesante, su contribución a la nación va a ser muy pequeña pero hacia adentro va a ser enorme el impacto que va a tener. Desarrolla el norte de la provincia o lo hace participar en funciones productivas, empieza a exportar energía a partir de gas y viento transformado en energía y además va a desarrollar una pequeña industria vinculada con todo lo que es generación eólica, megaeólica y hay un proyecto de la Cooperativa Eléctrica de Río Grande que deberíamos aplaudir, la provincia también tiene un proyecto de la interconexión y me parece que es una puesta muy interesante a mediano plazo y que va a dar empleo y que a partir de ahí, uno puede sacar pequeños desarrollo para una industria de pequeña generación hidráulica para poder hacer algo mareomotriz. Río Grande y toda la costa atlántica tienen un enorme potencial, lo que no tienen es forma de trasladar la energía y es costoso. Creo que Río Grande puede convertirse en un centro importante de generación de energía apalancado con la interconexión y ahí hay un punto bien interesante.

Otro punto en el que el gobierno está trabajando es en mejorar mucho la conectividad porque la única forma que tenemos de pasar por arriba el factor distancia es mejorando mucho la interconectividad y hoy estamos mal pese a que pasó parte de la fibra óptica. Impulsar empresas de software acá no tiene ningún sentido porque no tienen los megas suficientes, el ancho de banda. Por lo tanto si queremos ir a una industria más limpia, de servicios, apalancado el software más moderno, la interconexión es como el agua.

 

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